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Previo a la fidelizacion Antes de implementar un programa de fidelizacion de clientes conviene mirar y evaluar ciertos aspectos de nuestra empresa. Por ejemplo un programa de fidelización de clientes sin la involucración de nuestros empleados está condenado al fracaso.
La prioridad número uno en nuestra compañía porque es el principal capital que nuestra empresa puede atesorar son los recursos humanos. Nuestros empleados son los ojos y la cara de nuestra empresa y como tal es sumamente importante su elección y formación. La relaciones de nuestra empresa con los clientes son mantenidas por nuestros empleados. Esta relación suele ser un fiel reflejo de la relación que mantiene la empresa con sus propios empleados. Por ello hay que buscar la sintonía y los procedimientos adecuados para atender a nuestros empleados como si fueran nuestro mejor cliente. Es importante no dejar de lado este aspecto porque sin él el trato con los clientes se va a resentir.
El primer ejemplo que deben de tener es el comportamiento de los directivos y accionistas de la empresa. En este sentido esa es la piedra angular de la cultura de nuestra empresa, de la vocación de servicio y de la atención al cliente desde la parte superior de la pirámide. Por esta vía nos introducimos en el terreno del liderazgo positivo y dejaríamos aparte el tema en el que nos centramos.
No olvidemos que debemos de incidir en la preocupación por prestar la mejor atención posible a nuestros clientes. Hay que inculcar a los empleados que traten a los clientes como les gustaría que ellos mismos fueran tratados y atender sus necesidades fielmente. De nada sirve hacer una venta a un cliente de un producto superior a sus necesidades por facturar algo más porque cuando ese cliente se de cuenta de que hemos sobrevalorado su necesidad con el fin de hacer más caja perderá la confianza en nosotros y se arrojará en los brazos de un proveedor que le inspire más confianza.
Por ello es necesario disponer de un plan de formación continuada dentro de nuestra empresa que abarque formación en producto, técnicas de venta y formación en atención al cliente. Invertir en estos aspectos es un paso cuanto menos anterior o paralelo respecto a la inversión en un programa de fidelización.
Un programa de fidelización sin la involucración de nuestros empleados está condenado al fracaso. Debemos de empezar primero en evaluar la implicación de nuestros empleados antes de comenzar nuestor club de clientes ya que sin duda supondrá un esfuerzo suplementario en la puesta en marcha y en su día a día, al menos hasta que la nueva actividad se estabilice.
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