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Durante los últimos años, el motor de gran parte de la industria del consumo ha sido el concepto de democratización del lujo y la creación de marcas que lo aguantaban todo. Ahora toca hablar de vuelta a los básicos: "El producto crea la marca y no al revés" fue un mensaje en el que coincidieron ayer destacados empresarios del sector del lujo reunidos en el Iese para dar sus respuestas a la crisis. La fidelidad a los valores y a los clientes, la innovación, incluso la discreción, y defender los precios (no bajarlos) fueron los mensajes más escuchados. Los informes mundiales dicen que el sector del lujo retrocederá este año entre un 8% y un 10%. Según la asociación italiana Altagamma, el sector caerá en Europa un 8,8% y en América un 14,8%, "pero el primer semestre será peor que el segundo", dijo su secretario general, Armando Branchini. Los empresarios reunidos ayer no parecían muy asustados, pero quizá fuera porque "los seleccionados somos algunos de los más privilegiados", reconoció Javier Raventós, de PepeJeans-Hackett, que entre el 2009 y el 2010 prevé crecer un 15% por la reducción de costes y recuperar la "racionalidad" en los procesos, dijo. "Este año lanzamos doce barcos nuevos, eso es una locura", dijo Andrés Cárdenas, consejero delegado de Bavaria Yachtbau, fabricante alemán de embarcaciones de recreo, que produce 3.000 barcos al año. Su estrategia pasa por dejar atrás una imagen de "compañía arrogante" y abrirse a nuevos mercados, adaptarse a las necesidades del cliente. En su apuesta por el diseño han buscado aliados de prestigio, como BMW. "Hemos decidido no bajar precios, porque después tardas años en recuperarte. Sí hacemos una serie limitada en la que desnudamos el barco". "Nosotros recomendamos no bajar precios", dijo también Jaume Tàpies, presidente de Relais & Châteaux. "En el 2008 bajaron los resultados. ¿Qué hacemos? Pensar más en el cliente: más inspecciones de nuestros centros asociados para asegurar la calidad; buscamos nuevos destinos, y hacemos más publicidad que nunca". Avanzó que la compañía negocia alianzas con otras marcas, por ejemplo, para recomendar establecimientos urbanos. Verónica Fisas, de Natura Bissé, reconoció que el mercado español está peor que en otros países donde aún tienen recorrido, pero "nuestro producto es de calidad y eso fideliza". "Bentley, Rolls Royce o Porsche nos han pedido instalar Vacheron Constantin en sus coches. Siempre decimos que no. Nosotros sabemos hacer relojes, y la diversificación es entrar en algo de lo que no tenemos conocimiento", dijo Juan Carlos Torres, consejero delegado de la firma relojera, perteneciente al grupo Richemont. "Nosotros sabemos o aprendemos a hacer vino, y tampoco haremos relojes", bromeó Pablo Álvarez,de Vega Sicilia, que ya tiene vendida toda la producción de sus bodegas. "Hay que ser honesto y serio con el consumidor, eso es una garantía. El producto es lo que hace la marca, y no la marca al producto". "Nos concentramos en lo que sabemos hacer, que es moda", corroboró Alain Quillet, director general de Nina Ricci. El presidente de la firma, Manuel Puig, añadió la importancia de adaptar las compañías a las capacidades propias de cada diseñador; en Nina Ricci es Olivier Theyskens, y su apuesta ahora para hacer frente a la situación es la primera línea de bolsos y zapatos de la firma. "El mercado estadounidense está en crisis pero saldrá rápidamente", dijo Torres. "Alemania será el primer país en salir de la crisis", añadió Cárdenas. "El sector está respondiendo razonablemente bien", concluyó el profesor Pedro Nueno, organizador del encuentro. En cualquier caso, todos aseguran estar posicionándose para salir reforzados cuando llegue el momento.
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